Un hombre espera en un restaurante a una desconocida que le ha respondido un aviso clasificado personal. Cuando ella llega, él le dice frontalmente que es bisexual y vive con otro hombre, pero le propone matrimonio. Detrás de estos personajes hay, además, un par de psicólogos tan neuróticos como ellos.
Esta incursión en la comedia de enredos es, tras el fracaso de Popeye, el único film de Robert Altman que llegó a los cines argentinos durante los años 80, antes de que el cineasta volviera a la popularidad con The Player.