Segunda película de Carlos Saura y primera del director dentro de la "gran industria", se trata de un biopic sobre “El Tempranillo”, un bandido que fue muy popular a principios del siglo XIX en la zona de la Sierra Morena e inspiraró a escritores franceses como Téophile Gauthier y Prosper Merimée.
En el marco de un relato épico de aventuras, Saura se las ingenia para deslizar algunas referencias negativas sobre la España franquista, su tema preferido a lo largo de toda su filmografía.