Una niña que, ante la muerte de su padre, cree tener poderes sobra la vida y la muerte es el eje de este relato elíptico y simbólico que ofrece una cruda mirada -a través de los ojos de la pequeña- sobre los últimos días del franquismo.
Una vez más en la filmografía del español Carlos Saura, aparecen los toques surrealistas, las rupturas temporales y un tono general anti-naturalista en la narración.