El debut cinematográfico del director teatral británico Sam Mendes es una mirada caleidoscópica, divertida y al mismo tiempo dramática del "american way of life".
La película está centrada en las fantasías sexuales de un americano medio en plena crisis de la mediana edad. Aunque no cruza algunas barreras infranqueables para la sociedad norteamericana, ofrece un retrato descarnado y excéptico de sus personajes.
A pesar de ser una opera prima, sorprendió al ganar cinco Oscar en 2000, entre ellos el de Mejor película.