El mismo equipo que produjo Taxi Driver -el director Martin Scorsese, el guionista Paul Schrader y el actor Robert De Niro- vuelven cuatro años más tarde en otra obra que busca retratar el lado oscuro del sueño americano.
Esta vez la base es un personaje real: Jake La Motta, un campeón mundial de box de los años 50. Criado en el Bronx, aprendió a boxear en la cárcel y llegó a conquistar la corona mundial de peso mediano. Su estilo brutal -en el ring y en la vida- está definido por su impresionante récord profesional: 106 combates en 13 años, de los cuales ganó 83 y perdió 19.
Filmada casi íntegramente en blanco y negro, esta película es a menudo recordada por la transformación física que De Niro hizo de sí mismo para interpretar primero a La Motta joven y luego, ya retirado del ring, con 20 kilos de más. Esta interpretación le valió a De Niro el segundo Oscar de su carrera; Thelma Schoonmaker, habitual compaginadora de Scorsese, recibió otro por el montaje.