La investigación de la muerte de una anciana en un pequeño pueblito sureño de los Estados Unidos va descubriendo secretos largamente guardados en el seno de una familia. Al mismo tiempo, la pesquisa sirve para ir revelando que nada es como parece y que, tras conductas aparentemente respetables, se ocultan hipocresías y mezquindades.
Lejos de plantearse como una investigación policial, la película aprovecha la muerte para mostrar el lado oculto de cada uno de sus personajes y revelar sutilmente la cultura y las particularidades del sur estadounidense.
Si bien se trata de otro trabajo de Robert Altman con estructura coral, muy frecuente en su obra, es una película más clara y menos ácida que otras del celebrado realizador independiente, que esta vez mira con amabilidad -y hasta con cierto cariño- a las de cualquier modo imperfectas criaturas de su obra.