En Chorcán, Jujuy, un joven indígena conoce a un maestro rural recién llegado de la Capital Federal. Entre ambos nace una amistad que se interrumpe cuando al joven le toca el servicio militar y es convocado a participar en la Guerra de Malvinas.
Elogiado primer film de Miguel Pereira, tiene su mayor virtud en la solvencia narrativa con la que resuelve una histioria algo maniquea en la que el director -radicado en Inglaterra- intenta reflejar dos décadas políticamente nefastas para la Argentina como los 70 y principios de los 80.
Además de su buena repercusión comercial, la película ganó el máximo premio en el Festival de Cine de Berlín, afecto por entonces a galardonar obras de corte político.