Un poeta bohemio busca a la mujer de sus sueños, aquella que sepa volar. Y la encuentra en Montevideo, en la figura de una prostituta.
Eliseo Subiela vuelve a mezclar realidad y fantasía (una historia de amor en el marco de mujeres que vuelan y vacas que hablan) para conseguir su segundo éxito comercial (el anterior había sido Hombre mirando al sudeste).
El film fue uno de los de mayor repercusión en el año de su estreno -detrás de otro título importante del cine argentino, Un lugar en el mundo, de Adolfo Aristarain- y fue el elegido para representar a su país en la competencia por el Oscar, lo que generó una gran polémica.
Casi diez años después Subiela decidió filmar una segunda parte de esta película, que se estrenó en 2001.