Un niño de conducta extraña es tratado por un psicólogo infantil, agobiado por sus problemas personales. Alrededor de esta premisa simple, el debutante M. Night Shyamalan construye un guión preciso y circular que avanza del cine psicológico al fantástico con aires de Borges y Kafka.
La combinación de una trama intelectual con un héroe del cine de acción -Bruce Willis- dio lugar a uno de los más inesperados y resonantes éxitos de taquilla de finales del siglo XX, cuya trama fue repetida en películas como Ecos Mortales y Revelaciones.
A pesar de contar con seis nominaciones para la entrega de los Oscar de 2000 -era una de las firmes canidatas a llevarse el premio a la mejor película- el film no recibió ni uno de los premios por los que competía.