En los años 50, tres detectives de la ciudad de Los Angeles investigan -cada uno con su estilo- un mismo crimen. El aspirante a policía perfecto intenta seguir las vías legales; otro, más violento, se vale de cualquier método para conseguir datos, y el tercero trabaja para los medios de comunicación.
El director Curtis Hanson se esmeró en reflejar el ambiente caótico, lleno de personajes, detalles y subtramas, propio de la novela negra. El esfuerzo fue premiado con un Oscar al mejor guión y Kim Basinger ganó otro por su interpretación de una prostituta.
Russell Crowe tuvo en este film su primer protagónico exitoso y Hanson, el primer reconocimiento unánime de la crítica a una obra suya.