Un famoso abogado penalista -amante de los medios de comunicación- se ofrece para defender a un joven monaguillo, acusado de matar a un arzobispo.
La trama gira en torno a la investigación del letrado y a la relación que va manteniendo con el acusado, en apariencia un joven inocente y sin signos de maldad en su personalidad.
La película no rompe el modelo de un subgénero visitado infinitas veces por el cine de Hollywood -el de los dramas judiciales-, pero sorprende por una buena actuación de Richard Gere , no siempre feliz a la hora de elegir las películas en las que trabaja, y la revelación de un joven Edward Norton.