Continuación de La Momia, de 1999, superproducción que con un poco de ingenio, humor y espíritu de aventura rescató un subgénero olvidado y se convirtió en un éxito que derivó rápdiamente en esta secuela.
Los personajes sobre los que gira la película son los mismos, pero casi una década después. El legionario Rick O'Connell ya está casado con la egiptóloga Evelyn Carnahan y tienen un hijo de ocho años que vivirá horas de peligro cuando el cadáver momificado de Imhotep, que descansa en el Museo Británico, sea nuevamente resucitado y obligue al matrimonio a salir al rescate del niño y de la humanidad toda.
El guión no sorprende por su originalidad, pero tampoco es lo que se espera de una película de este tipo. Sí, en cambio, que entretenga, y La momia regresa tiene un verdadero arsenal de recursos para que el espectador no pierda el entusiasmo durante sus más de dos horas.
La dupla protagónica del film es la misma que en la película anterior: Brendan Fraser -que se hizo mundialmente conocido gracias a aquella primera parte- y Rachel Weisz. Y por supuesto también el director, Stephen Sommers, a esta altura un nombre fundamental en el cine de aventuras moderno.
Sorprendentemente, en su debut en los Estados Unidos esta segunda parte batió el record de taquilla para un fin de semana de estreno, al recaudar en tres días más de 70 millones de dólares. De ese modo, destronó a Episodio I: La amenaza fantasma, de la saga de La guerra de las galaxias.