Si cuando estaba en la cresta de la ola Hollywood no siempre le deparó grandes papeles, Antonio Banderas no corre mejor suerte desde que ya no es el latino más mimado de la prensa estadounidense.
Inclinado a la autogestión, el español produjo y se reservó el papel principal de este film independiente con actores poco conocidos que bucea en la historia de la cristiandad a partir de una trama de suspenso y algo de acción.
Su personaje es Matt Gutiérrez, un cura católico a quien el Vaticano envía a Jerusalén a averiguar la verdad acerca del esqueleto que una arqueóloga desenterró en la antigua ciudad. Según se sospecha, el esqueleto podría ser el de Jesucristo, lo cual en la práctica significa que éste jamás resucitó. En la lucha entre la fe y la ciencia, Gutiérrez ve comprometidas sus propias creencias.