Alma es una repostera poco distinguida de La Boca y Leo, un arquitecto a punto de casarse. Sus vidas transcurren en mundos paralelos, hasta que el destino -y una prostituta- los une una noche.
Comedia romántica surgida de la factoría de Adrián Suar, uno de los popes de la televisión argentina, generador de productos cinematográficos comerciales pensados para el entretenimiento como Comodines, Cohen vs. Rosi y Apariencias.
De todos estos trabajos nacidos en el seno de esta productora y realizados por directores provenientes de la televisión, Alma mía es el único que contó con cierto apoyo de la crítica gracias a su historia simpática y algunas buenas actuaciones, como las de Diego Peretti y Valeria Bertucelli.