El tercer episodio de la moderna saga sobre Batman ubica contra el Hombre Murciélago a dos villanos interpretados por famosos: Dos Caras, a cargo de Tommy Lee Jones, y el Acertijo, encarnado por Jim Carrey. El primero es un ex fiscal de distrito convencido de que Batman es responsable del accidente que desfiguró la mitad de su rostro, y el segundo, un científico genial devorado por su ambición.
A este enfrentamiento se agregan dos historias paralelas. Por un lado, la psicóloga Chase Meridian, a cargo de Nicole Kidman, se debate sensualmente entre Batman y el hombre detrás de la máscara, Bruce Wayne. Por otro, el joven acróbata de circo Dick Grayson, cuyos padres fueron asesinados por Dos Caras, entra en la vida del superhéroe y termina convirtiéndose en Robin, su inseparable compañero.
Tim Burton, director de las dos primeras partes, es reemplazado en ese rol por Joel Schumacher, más efectista y menos oscuro. El cambio se nota en la acción, mucho más intensa que en los episodios previos, en el mayor colorido de escenarios y vestuarios, rescatados de la oscuridad que Burton le había dado a la serie, y en el guión, marcado por el fin del aislamiento social del protagonista, que aquí no solo se enamora de una persona "normal" sino que acepta un socio para su lucha contra el delito.
La salida de Burton marca también el fin de su amigo Michael Keaton como protagonista, reemplazado por el más joven y físicamente adecuado Val Kilmer.