Tras haber derrotado a Joker en el film anterior de la saga, Batman enfrenta ahora al Pingüino, un ser deforme abandonado por sus padres al nacer que pretende convertirse en alcalde de Ciudad Gótica. Entre ambos se encuentra Gatúbela, una secretaria convertida en villana.
El segundo film de Tim Burton sobre Batman retrata más claramente que su predecesor a Ciudad Gótica como un universo de personas con desórdenes psicológicos surgidos de la falta de afecto, particularmente durante su niñez. Poco importa si son héroes o villanos.
Michael Keaton vuelve a ser Bruce Wayne/Batman y, como suele ser costumbre en los films de superhéroes, tres estrellas ocupan los roles de los malvados: Danny DeVito como el Pingüino, Michelle Pfeiffer como Gatúbela y Christopher Walken como el millonario Max Schreck, aliado del Pingüino.