Ante el enrarecido clima político (el fantasma de la Guerra Civil comienza ya a divisarse), Fernando decide desertar del ejército. Su adiós a las armas no puede ser más afortunado: en su huída, recala de forma casual en una casa de campo habitada por un pintor comunista y sus cuatro hijas, a cual más hermosa, a cual más dispuesta.
En terreno tan propicio, Fernando descubrirá pronto los placeres terrenales pero, también, lo pasajera que acostumbra a ser la felicidad.
Muy similar a su anterior y también atractiva El año de las luces (en la época recreada, el mensaje difundido e, incluso, el reparto), Belle Époque es la obra más redonda de Fernando Trueba, quien retoma con esta comedia optimista la tradición de la llamada "joie de vivre" que practicaron cineasta como Jean Renoir.
Partiendo de un modélico texto de Rafael Azcona y con muy buenas interpretaciones, la cámara se integra en el idílico escenario con la elegancia de un clásico. La obra obtuvo el Oscar a la Mejor Película Extranjera de 1992.