A mediados del siglo XXI, un niño androide dotado de inteligencia artificial y de una conciencia casi humana trata de superar la barrera espiritual que lo separa de los hombres y así recuperar el afecto de la mujer que lo crió.
Planeada durante años por Stanley Kubrick, esta versión futurista de Pinocho se convirtió en film, tras la muerte de Kubrick, bajo la dirección de Steven Spielberg, y resulta un curiosa y compleja combinación de las marcas ideológicas y de estilo de dos realizadores muy diferentes entre sí.
El resultado es una obra extensa e intensa, de técnica perfecta y dramatismo desparejo. El frío retrato de la crueldad humana y la pesimista visión sobre el futuro de la humanidad llevan la marca del director de 2001: Odisea del espacio, mientras que la melodramática búsqueda de afecto del robot que quiere convertirse en un niño verdadero tiene la impronta de Spielberg.
Basada en un cuento corto del autor de ciencia-ficción Brian Aldiss, la película tiene como protagonista al niño estrella de Sexto sentido, Haley Joel Osment.