El realizador Marco Ferreri incursiona en el terreno de la sexualidad en su vertiente más agresiva, emparentada con la soledad y la angustia, en la historia de dos personajes que deciden alejarse de la neurosis de la vida urbana y refugiarse en una pequeña casa cerca de una playa para tener sexo sin límites.
Exhuberante y posesiva, la mujer utiliza técnicas aprendidas de un gurú del sexo para convertir a su amante -casado y padre de dos hijos- en un esclavo.
El atrevimiento de la propuesta -no siempre efectiva en términos artísticos- va todavía más lejos, ya que incluye un trágico ritual antropofágico como última posibilidad de posesión del otro.
Realizador provocativo e iconoclasta por excelencia, Ferreri siempre tuvo problemas para la distribución de sus películas, aunque en la Argentina se han estrenado unas cuantas, inclusive algunas de las menos comerciales de su filmografía. Esta se conoció en formato de video ampliado.