Dos detectives -uno de ellos gay- son asignados a la investigación del asesinato de un homosexual, para lo cual deben simular ser amantes. La película es una especie de parodia de Cruising -film de William Friedking protagonizada por Al Pacino-, dirigida por James Burrows y con guión de Francis Veber (La jaula de las locas).
La relación entre los dos personajes es, como la película en que se inspira, un retrato algo reaccionario y esquemático de la homosexualidad y el machismo.