En 1963, el convicto Butch Haynes (Kevin Costner) escapa de una prisión de Texas con un cómplice. En su huida toman a un niño de ocho años como rehén. Butch y el pequeño, extraños -cada uno por sus razones- en la sociedad en la que se encuentran, desarrollan una curiosa relación de padre e hijo, mientras un equipo liderado por el jefe de policía Red Garnett (Clint Eastwood) sigue sus pasos.
Policial con estructura de road movie, Un mundo perfecto es a la vez un drama de relaciones personales y una crítica a la sociedad estadounidense y sus rígidos modelos morales.
Este es el film que en la carrera de Eastwod como director sucede al exitoso Los imperdonables, ganador de cuatro premios Oscar. Sencillo e introspectivo, es una suerte de regreso a los policiales contemporáneos que dieron fama a Eastwood como actor, aunque en este caso el propio Eastwood, ya con 63 años, se relega a un rol de reparto y reserva, sorpresivamente, el papel principal para Costner, otro actor-director que, aunque popular, nunca fue aceptado por la crítica como intérprete.