Grace vive en una mansión solitaria con sus dos hijos, mientras espera en vano que su marido vuelva de la guerra. Los niños sufren una extraña enfermedad que les impide exponerse a la luz del sol. Las condiciones de encierro son estrictas, pero el arribo de un trío de sirvientes a la lúgrube casa desata inexplicables sucesos sobrenaturales.
Otro thriller del joven español Alejandro Aménabar -el mismo de Tesis y Abre los ojos-, esta vez con dinero de Estados Unidos y la presencia protagónica de una estrella como Nicole Kidman.
En la vena de Poltergeist y Sexto sentido, la película navega entre contradicciones difíciles de resolver: ser un film español o un producto de Hollywood; apuntar lisa y llanamente al gran público o correr algunos riesgos del cine de autor.
Amenábar se juega por un relato que atrapa a partir del sosiego y la amenaza constante, de un clima misterioso cercano al ensueño, aunque termina cediendo a las tentaciones del cine más comercial.
Para este último, vuelve a demostrar buena mano: el film se estrenó en España poco después del megaéxito de Torrente 2 y logró superarlo en recaudación, comparando las primeras semanas de exhibición de ambos.