Cuarta versión cinematográfica de la atractiva y misteriosa historia de los crímenes de Jack, el destripador en la Inglaterra de fines del siglo XIX, esta vez con un "giro psicológico" y una alta carga de violencia explícita adicionada por los hermanos Hughes, directores del proyecto.
El eje del relato es un policía con fama de infalible gracias a sus poderes psíquicos, quien es puesto a cargo de la investigación de una serie de sangrientos asesinatos ocurridos en las sórdidas calles de Whitechappel. Las víctimas, todas prostitutas, han sido prolijamente descuartizadas.
Provenientes de un cine social, urbano (Menace II Society, Dead Presidents), los hermanos Hughes se muestran hábiles a la hora de recrear el mundo gótico londinense. Sin embargo, fracasan en la decisión de abundar en detalles escabrosos sobre los crímenes, lo cual les valió muchas críticas y un frío recibiemiento del público.