La plácida vida de la abogada Claire Kubik (Ashley Judd) cambia repentinamente cuando, a partir de un incidente menor, la policía descubre que su marido no es quien dice ser, sino un marine largamente buscado por la justicia militar, acusado de haber participado varios años atrás en una masacre de civiles en El Salvador.
Atrapada por las dudas, y pese a la tristeza que siente por haber estado años con una persona que le ha ocultado hasta su verdadero nombre, Claire decide creer en la historia de su esposo y defenderlo ante los tribunales militares, con la ayuda de un especialista en la materia como Charlie Grimes (Morgan Freeman).
Thriller de fórmula pero bien actuado y con el suspenso correctamente manejado por un hombre que sabe cómo respetar los géneros que encara como Carl Franklin, el mismo de Un paso en falso y El demonio vestido de azul.
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