En el seno de la mafia irlandesa durante la Gran Depresión, un matón que mantiene rigurosamente separada su situación familiar de su cruel trabajo ve cómo su vida se derrumba cuando los dos mundos que comparte chocan.
Segundo film del británico Sam Mendes, ganador de cinco Oscar por Belleza americana, enfrenta a dos de los actores más prestigiosos de Hollywood: Tom Hanks, como el gángster en crisis, y Paul Newman, como su afectuoso pero implacable jefe.
La crítica ha comparado reiteradamente a esta obra con la saga de El padrino por su tema y su aliento trágico y ha celebrado el trabajo de iluminación del fotógrafo Conrad L. Hall, que ya había trabajado en Belleza americana y que en esta ocasión retrató un mundo frío, húmedo y oscuro para enmarcar las desventuras del protagonista.
Como un asesino a sueldo que fotografía a sus víctimas aparece Jude Law, en un papel secundario pero destacable por su interpretación cargada de perversidad.