Un hombre cincuentón está pasando por su peor momento. No sólo padece de una enfermedad terminal, sino que acaba de perder el puesto en el que trabajó durante veinte años, su mujer quiere divorciarse y su hijo adolescente lo odia.
Dispuesto a empezar todo de nuevo, el protagonista parte hacia la costa para construir una casa con sus propias manos y desde allí recomponer la relación con sus afectos más cercanos.
Kevin Kline carga sobre sus hombros el peso de una trama más sensiblera que dramática y plagada de clisés sobre "familias disfuncionales", uno de los temas favoritos del cine después del éxito de Belleza americana.