Policial de tono apagado y melancólico sobre un destacado detective de Long Beach atrapado en una historia familiar de crímenes: su padre fue ejecutado en los años 50 por el asesinato de un menor y su hijo es el principal sospechoso del homicidio de un traficante de drogas que él mismo investiga.
Otro policía en la dilatada carrera de Robert DeNiro, Vincent LaMarca no responde al modelo de agente violento, sino al de hombre duro y leal con oficio ganado en la calle, que en su caso carga además con una honda herida interior que no acaba de cicatrizar.
Más abocado a la comedia que a la acción en los últimos años -este film es inmediatamente posterior a Showtime y anterior a la segunda parte de Analízame-, DeNiro cumple con lo suyo en compañía de una desaprovechada Frances McDormand y del ascendente James Franco.