A mediados del siglo XIX, un ex oficial de la caballería estadounidense es contratado para adiestrar a los tropas del emperador de Japón, cuya política prooccidental y modernizadora desata la resistencia de un grupo de samurais. Convertido en prisionero de sus enemigos, el americano entra en contacto con una cultura milenaria que altera profundamente sus convicciones.
Drama histórico construido alrededor de una típica fábula moderna: la del hombre que termina absorbido por la cultura que quería combatir, a la manera de Un hombre llamado Caballo, Danza con lobos o Pocahontas.
Impecablemente producida, esta película sufre un argumento previsible y pretencioso, pleno de discusiones de corte filosófico entre el captor (el japonés Ken Watanabe) y el capturado, y una dependencia excesiva de su figura central, Tom Cruise, en un esfuerzo evidente de este actor por convencer a la crítica de su talento.