Una ex mujer policía (Holly Hunter) y un ladrón rehabilitado (Nicolas Cage) se casan. Ante la imposibilidad de tener hijos, deciden raptar a uno de los quintillizos de un magnate local, llamado Nathan Arizona.
Sorprendente segundo film de los hermanos Ethan y Joel Coen: tras el éxito independiente de su ópera prima, el oscuro y ascético policial Simplemente sangre, los cineastas entregan una comedia disparatada y agridulce en la que están cifradas las claves de gran parte de su obra posterior: vértigo visual, personajes de farsa caídos en desgracia, actuaciones desbordantes, un humor absurdo y onírico.
Además de la presencia de algunos actores fetiche de los Coen -Frances McDormand, John Goodman-, es fundamental el aporte del fotógrafo -luego director- Barry Sonnenfeld y del músico Carter Burwell, que ya habían brillado en Simplemente sangre y se convertirían después en nombres importantes de la industria.
Aunque tuvo un aceptable desempeño en taquilla (recaudó US$ 23 millones en Estados Unidos a partir de un presupuesto de US$ 6 millones), este film fue ignorado por crítica y festivales, probablemente desorientados por el cambio de estilo de los hermanos Coen, estilo que sin embargo cuatro años más tarde sería premiado en Cannes con una Palma de Oro para Barton Fink.