En el marco de los esfuerzos de Hollywood por encontrar argumentos baratos que permitan crear series, la Universal realizó una mezcla de personajes extraídos de antiguos films de terror de su propiedad -el cazavampiros Van Helsing, el conde Drácula, el Hombre Lobo, la criatura del doctor Frankenstein- y generó con ellos este producto que cruza el ambiente del horror clásico con la dinámica y los efectos especiales del cómic de aventuras para cine.
Para realizar esta combinación contrató al director y guionista Stephen Sommers (responsable de La momia y La momia regresa, una serie con muchos puntos de contactos con este film) y puso a la cabeza del elenco al inglés Hugh Jackman (el Wolverine de X-Men) para reconvertir al Van Helsing literario, anciano y doctoral, en uno más joven y con rasgos de héroe de historieta (en rigor, el personaje de la película es Gabriel, un imaginario hermano menor del Abraham Van Helsing creado por Bram Stoker para la novela).
El resultado es un entretenimiento a la altura de los trabajos previos de Sommers, pero con un aspecto de exagerado ejercicio de fórmulas de marketing que le quita frescura a un género que la necesita.