La villana de Batman obtiene film propio y varios cambios en su configuración: ya no es malvada -aunque, si bien movida por buenas intenciones, se mueve al margen de la ley- y es interpretada por una actriz negra, la bella Halle Berry.
Sin embargo, más allá de la sensual evolución del uniforme de la protagonista -con tintes sadomasoquistas y más audaz que los enterizos de hule diseñados para Lee Meriwether en la serie televisiva de los años 60 y para Michelle Pfeiffer en Batman vuelve- la historia, la realización y las interpretaciones carecen de tensión y sentido.
Diseñadora gráfica en una compañía de cosméticos, la tímida Patience Philips (Berry) descubre que una nueva línea de maquillaje de su empresa es dañina. A partir de entonces se desencadenan curiosos acontecimientos que terminan por convertir a Patience en un personaje con sobrenaturales poderes felinos.
Los villanos son encarnados por Sharon Stone y Lambert Wilson). El director es el francés Pitof, responsable de efectos visuales de numerosos films que saltó a la dirección en 2001 con Vidocq.