La tragedia de un ingeniero ferroviario serbio trabajando en la frontera con Bosnia en 1992, durante la guerra que culminó con la división de Yugoslavia.
Es el primer trabajo de ficción de Emir Kusturica en seis años, mantiene el estilo caótico y frenético habitual en el realizador bosnio y se centra en un tema polémico por sí mismo pero en especial para este cineasta, ya que en su propio país ha sido criticado por su visión proserbia.
De la obra anterior de Kusturica, se mantiene en este film la acumulación de detalles absurdos con cierto tufillo a realismo mágico, con el objetivo de denunciar el sinsentido de la guerra. Con el acompañamiento musical de la propia banda de Kusturica, la No Smoking Orchestra.