Una joven directiva de un hotel de lujo traba amistad durante un vuelo con un hombre que resulta ser un terrorista decidido a utilizarla para llevar a cabo un magnicidio.
Otra de las ocasionales incursiones del director estadounidense Wes Craven (Pesadilla en lo profundo de la noche, Scream, vigila quien llama) en géneros distintos del terror, muestra la habilidad de este cineasta para construir suspense más allá de la inverosimilitud del argumento y de la limitación extrema que supone el contrapunto forzado entre los protagonistas durante casi todo el film en el reducido espacio de un par de asientos de avión.
Claves para sostener la tensión son las actuaciones de la canadiense Rachel McAdams y Cillian Murphy (Exterminio, Batman inicia), con su inquietante mezcla de rostro aniñado y mirada glacial.