Con un argumento como el de El exorcista, pero narrado en formato de drama judicial, este film expone en el ámbito de un tribunal los hechos que llevaron, durante un exorcismo practicado por un sacerdote católico, a la muerte de una joven supuestamente poseída por el demonio.
La tensa posición de la abogada defensora (Laura Linney, celebrada por su rol de esposa del personaje de Sean Penn en Río Místico), incrédula frente a los argumentos extraterrenales de su cliente pero a la vez obligada a intentar comprenderlos para proveerle su servicio, convierten a la obra en un modesto ensayo sobre el eterno conflicto de intereses entre los misterios de la fe y las leyes de este mundo.
Este interés trascendente, el cuidado en diálogos y actuaciones y la escasez de efectos visuales separan a esta obra de la mayoría de productos del género.