Comedia musical acerca de un productor teatral y un contador que se alían en el Broadway de los años 50 para montar la peor obra posible con el objetivo de fracasar y quedarse con el dinero de los inversores.
En un curioso juego de adaptaciones, esta película es la versión cinematográfica de un exitoso musical que Mel Brooks montó en 2002 sobre el film que él mismo escribió y dirigió en 1968 (con Zero Mostel y Gene Wilder) y cuyo tema es, como se explica arriba, una obra musical.
Brooks retorna aquí como productor y co-guionista, y trae consigo a gran parte del equipo de la obra de Broadway, incluyendo a la directora Susan Stroman y al dúo protagónico, integrado por Nathan Lane y Matthew Broderick, a los cuales se suman Will Ferrell y Uma Thurman.
Más aún que el anacronismo de la historia y su humor, el mayor inconveniente de esta versión es su casi total falta de adaptación al lenguaje del cine. Aunque se agrega algún número musical, Stroman -debutante en el cine- mantiene la cámara mayormente en la posición de un espectador de teatro, y los actores mantienen los modos exagerados propios de la representación teatral.