Tres hermanos treintañeros -encarnados por Owen Wilson, Adrien Brody y Jason Schwartzman- emprenden un viaje en tren por la India con el objetivo de reconciliarse.
El director Wes Anderson entrega otra comedia dramática que retrata a una familia estadounidense disfuncional, en la línea de sus anteriores Los excéntricos Tenenbaum y Vida acuática: personajes tan desequilibrados como queribles, una estilo visual sofisticado y una exquisita banda de sonido, que en este caso combina a los Kinks y los Rolling Stones con partituras de películas del cineasta indio Satyajit Ray y fragmentos de Debussy y Beethoven.
Como suele ocurrir en la obra de Anderson, cuenta con el apoyo de intérpretes a la vez prestigiosos y de moda, y campea la sensación de que hay una gran complicidad artística y emocional entre director y elenco. Prueba de ello son el enigmático cameo de Bill Murray -habitual en la obra de Anderson- y el corto introductorio, Hotel Chevalier, que en una habitación parisina juegan Schwartzman y Natalie Portman y funciona como un divertimento previo a la historia principal.