Actriz y bailarina, mito erótico y prototipo de la estrella de Hollywod. Hayworth era hija de una pareja de bailarines españoles que integraban una compañía musical que actuaba en los Estados Unidos y países de alrededor, especialmente en México. En 1935 empezó a actuar en cine en filmes de poca importancia con su verdadero nombre, pero fue rápidamente descubierta por los ejecutivos de Columbia, que vieron en ella la posibilidad de ser la nueva vampiresa del cine. Para eso, cambiaron su imagen. La responsable fue Maggie Mascel, quien le cambió el pelo negro de aspecto latino por el tono pelirrojo que la hizo famosa.
Hayworth obtuvo renombre sustituyendo a Ginger Rogers como pareja de Fred Astaire en algunas comedias. Su consagración llegó con Sangre y arena (Blood and Sand, 1941), de Rouben Mamoulian, donde hizo el papel de Doña Sol, una mujer dominante y diosa sexual. Su rol culminante y generador de idolatría fue el que hizo en Gilda (idem, 1946), de Charles Vidor, en el que se sacaba los guantes con una sensualidad admirable, luego infinitamente imitada. Su imagen pasó a ser la iconografía del glamour y el sex-appeal.
En 1942 se divorció de Edward Judson (con quien estuvo casada desde 1936) y contrajo matrimonio con Orson Welles un año más tarde. Con Welles tuvo una hija (Rebeca) y se separó en 1948 porque, según ella, era imposible "vivir con un genio". Welles la dirigió en La dama de Shangai (The Lady From Shangai, 1947).
Luego Hayworth contrajo matrimonio con Alí Khan, príncipe heredero del Aga Khan, con el que tuvo a la princesa Yasmina. Tras su divorcio del noble, prosiguió su serie de casamientos y su carrera, aunque ya sin el brillo de años anteriores. De esta etapa se destaca Mesas separadas (Separate Tables, 1958), de Delbert Mann, en la que compartió cartel con Deborah Kerr y David Niven. Con los años se convertió en una actriz discreta, pero en la historia del cine se la recuerda por su belleza y por encarnar a un estereotipo de diva que luego repitieron Marilyn Monroe y Brigitte Bardot.