Director y guionista alemán, uno de los más trascendentes de las últimas décadas. Su obra busca un punto de equilibrio entre la mirada intelectual del cine europeo y el respeto por los géneros clásicos del cine americano. En los últimos años, conforme su fama fue creciendo, sus elencos se volvieron más internacionales y su obra, más autoindulgente.
Wenders nació en Düsseldorf al finalizar la Segunda Guerra Mundial y creció mirando filmes norteamericanos. Estudió Medicina y Filosofía en Alemania y arte en París, donde profundizó sus conocimientos de cine. Luego retornó a su país para estudiar en la Academia de Cine y Televisión de Munich.
Antes de realizar sus primeros cortos, fue guionista y crítico de cine. Tras fundar con otros realizadores jóvenes la productora Filmverlag Der Autoren, debutó en el largometraje en 1970 con Verano en la ciudad (Summer in the City). Posteriormente realizó sus primeros largos, la sorprendente angustia del arquero frente al tiro penal (Die Angst des Tormannes beim Elfmeter, 1971), Movimiento falso (Falsche Bewegung, 1974), la Alicia en la ciudades (Alice in den Städten, 1974) y En el curso del tiempo (Im Lauf der Zeit, 1975), en los que exhibió una forma personal de contar que lo convirtió en uno de los directores-autores preferidos de la época.
Su primer film en inglés fue la inspirada adaptación de El amigo americano (Der Amerikanische Freund, 1977), de Patricia Highsmith, con tres norteamericanos en el elenco: el actor Dennis Hopper y los cineastas de culto Samuel Fuller y Nicholas Ray. Con este último filmó también el documental Nick's Movie-Relámpago sobre el agua (Nick's Movie-Lightning over Water, 1980), un profundo testimonio sobre los últimos días de Ray.
En 1982, después de una frustrante relación con Francis Ford Coppola para realizar Hammett (idem, 1982), un fallido homenaje al cine negro americano, dirigió con mínimo presupuesto El estado de las cosas (Der Stand der Dinge, 1982), un gran film sobre el desencanto y la impotencia creativa, que reflejaba el ánimo de Wenders y que terminó premiado en Venecia.
El éxito que buscaba en Estados Unidos le llegó con París, Texas (idem, 1983), una road-movie de amores destruidos y redenciones casi cristianas con guión de Sam Shepard. A partir de allí, la obra de Wenders comenzó a mostrar signos evidentes de aburguesamiento: guiones "políticamente correctos", elencos saturados de estrellas europeas y norteamericanas y una presencia creciente de músicos de rock "adulto" (Nick Cave, Peter Gabriel, U2) en el reparto y la banda de sonido.
En 1987, Las alas del deseo (Der Himmel über Berlin) fue un nuevo éxito de crítica y público, a tal punto que 1998 años más tarde tuvo una curiosa remake en Hollywood, City of Angels, con Meg Ryan y Nicolas Cage. Luego de Hasta el fin del mundo (Bis ans Ende der Welt, 1991) y Tan lejos, tan cerca (In weiter ferne, so nah!, 1993), en 1995 codirigió con Michelangelo Antonioni -gravemente discapacitado por una parálisis cerebral- la floja Más allá de las nubes (Al di lá delle nuvole).
De la última etapa de su carrera, el film más aclamado fue el documental Buena Vista Social Club (idem, 1998), cuyo rescate de la música tradicional de Cuba -recopilada por el músico Ry Cooder- resucitó a muchos artistas olvidados de ese país y despertó un brote internacional de consumismo snob. The Million Dollar Hotel, que dirigió en 2000 basado en una historia escrita por Bono, cantante de la banda de rock irlandesa U2, no corrió la misma suerte.