Popular actriz francesa, sex-symbol internacional durante casi tres décadas (de los años 50 a los 70) y sinónimo de mujer liberada sexualmente, que marcó una época de cambios sociales.
Nació en París en el ámbito de la alta burguesía francesa. En 1946, su madre -que la hizo estudiar danza clásica desde los 5 años- instaló una casa de modas para adolescentes y convirtió a Brigitte en modelo, primero de una publicación de la familia y luego, de revistas importantes como Elle.
De allí saltó directamente al cine, medio en el que debutó con apenas 17 años en Le trou normand (1952), de Jean Boyer, al que siguieron varios films de menor categoría. En 1955 René Clair le ofreció un papel en Las maniobras del amor (Les grande manoeuvres) y Marc Allégret la destacó en Futures vedettes. Filmando con éste conoció a Roger Vadim, con quien se casó poco después.
En 1956 Vadim debutó en la dirección con ... Y Dios creó a la mujer (...Et Dieu créa la femme, 1956), película erótica donde Brigitte vivía tan naturalmente su sexualidad que causó escándalos en todas partes. En su siguiente film en conjunto, Les bijoutiers du clair de lune (1957), aumentaron la dosis de erotismo y ambos se consagraron dentro de la nueva ola francesa. Sin embargo, el matrimonio llegó a su fin. Separada de Vadim, la carrera de Bardot se afianzó y la actriz pudo mostrar que también tenía dotes actorales en películas como Babette se va a la guerra (Babette s'va va-t-en guerre, 1959), de Cristian Jacque, o La verdad (La verité, 1960), de Henry Georges Clouzot.
En los años 60 trabajó con algunos de los nombres más importantes del cine francés. Por caso, la dirigió Louis Malle en La vida privada (La vie privée, 1962) y en Viva María! (idem, 1964) y Jean-Luc Godard en El desprecio (Le mépris, 1963). En los 70 fue protagonista de Las petroleras (Les petroleuses, 1971), apareció en Boulevard du Rhum (1971) y volvió a ser dirigida por Vadim en Si Don Juan fuese mujer (Don Juan 73-Si Don Juan etait une femme, 1973). Tras su trabajo en L'histoire tres bonne et tres joyeuse (1974), de Colinot Trousse Chemise, anunció su retiro, promesa que, salvo por algunas apariciones ocasionales en televisión, cumplió a la perfección: rechazó sistemáticamente todas las ofertas para volver al cine.
Lo que nunca cesó fue su agitada vida privada, acorde con el personaje que representó. Muy activa socialmente, volvió a ser noticia cuando comenzó hacer público su interés por los derechos de los animales y a encabezar varias campañas, como una famosa contra la matanza de las focas bebés.